Cómo juega el Real Madrid de Mourinho

Por Equipo editorial de FutbolHorarios · Publicado el · Actualizado el · 10 min de lectura

Publicado el 26 de octubre de 2026

El Real Madrid de la temporada 2026-27 juega a esperar, resistir y golpear en transición, con Kylian Mbappé como ejecutor final y un bloque que cede la pelota sin ceder el partido. La prueba más clara llegó el 25 de octubre en el Camp Nou, donde ganó 2-1 al Barcelona sin su extremo titular ni su portero titular. Este análisis explica, con la evidencia de las diez primeras jornadas de LaLiga y las tres primeras de la Champions, cómo funciona ese sistema, quiénes lo hacen posible y dónde se rompe. Y empieza por una corrección importante: el entrenador de este Madrid no es Xabi Alonso, sino José Mourinho.

Panorámica del estadio Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid

Primero, la corrección: Alonso ya no es el entrenador

Xabi Alonso dirigió al Real Madrid en la temporada 2025-26 y fue destituido el 12 de enero de 2026, un día después de perder la final de la Supercopa de España ante el Barcelona por 3-2 en Yeda. Su balance fue de 34 partidos, con 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas, y dejó al equipo segundo en LaLiga. Su sustituto en el banquillo blanco para la 2026-27 es José Mourinho, en su regreso al club trece años después de su primera etapa. Cualquier análisis del Madrid actual que lo presente como el equipo de Alonso está describiendo la temporada pasada, no esta.

La comparación, sin embargo, es útil porque Mourinho ha recuperado algunas ideas de la etapa de Alonso, según los análisis publicados en octubre: el papel de Fede Valverde, la función creativa de Arda Güler y la gestión de Vinícius Júnior volvieron al centro del debate. La diferencia está en el envoltorio: donde Alonso buscaba construir desde la posesión, Mourinho ha optado por un equipo más pragmático, que acepta sufrir sin balón y decide los partidos en pocos ataques.

El sistema: 4-2-3-1 en el papel, bloque bajo en la práctica

Sobre el papel, el dibujo habitual es un 4-2-3-1: dos mediocentros por delante de la defensa, una línea de tres mediapuntas y Mbappé como referencia. En la práctica, el equipo se repliega en un bloque medio-bajo, cede la iniciativa al rival y espera el error para salir en transición. El Clásico del 25 de octubre es el ejemplo perfecto: el Barcelona dominó la posesión y aun así el Madrid, replegado y letal al contragolpe, se llevó el partido.

Esa es la identidad del equipo: no necesita dominar para ganar. Necesita orden, un portero que sostenga el plan y velocidad en los últimos metros. Cuando el rival tiene la pelota, el Madrid se cierra, achica espacios entre líneas y obliga a jugar por fuera. Cuando la recupera, la consigna es vertical: pocos toques, cambio de juego al costado libre y ataque al espacio que deja la defensa rival adelantada.

Las piezas: quién hace qué

Kylian Mbappé, el plan entero en ataque. El francés es el jugador que convierte el sistema en puntos. En el Clásico marcó los dos goles, a los 41 y a los 87 minutos, y según Reuters su segundo gol fue el undécimo en diez partidos de LaLiga. No es solo un goleador: es el jugador que ataca el espacio en transición y el que define cuando el partido se rompe, como en la jugada final del Camp Nou, iniciada por Bellingham y servida por Camavinga. Jude Bellingham, el enlace. El inglés juega por detrás de Mbappé y es el futbolista que conecta la resistencia con el ataque: gira en el centro del campo, rompe líneas con conducción y aparece en el área. En el Clásico, su jugada individual a tres minutos del final originó el gol de la victoria. Arda Güler, el organizador. El turco es el jugador que da pausa y último pase cuando el equipo logra salir jugando. Ante el Sevilla, en la goleada 4-1 previa al Leipzig, marcó y organizó, y en el Clásico fue uno de los jugadores que más peligro generó en transición. Su papel creativo es una de las herencias visibles de la etapa de Alonso. El doble pivote: Tchouaméni y Bernardo Silva. El francés sostiene la zona y el portugués da salida y pausa. Que Bernardo jugara de inicio en el Clásico, por encima de Camavinga, fue la gran sorpresa del once, y su presencia explica el primer gol: fue él quien lanzó a Diomande por la izquierda en la jugada del 1-0. Valverde, el comodín. El uruguayo es el dilema táctico del equipo: mediocampista de origen, en el Clásico jugó de lateral derecho para contener al extremo rival y dar salida con sus cambios de juego. Su rendimiento depende de la función que le asignen, y Mourinho, como Alonso antes, ha tenido que elegir entre aprovecharlo en el centro o en la banda. La defensa y la portería. Huijsen y Konaté formaron la pareja de centrales en el Clásico, con Cucurella de lateral izquierdo en un marcaje pegajoso sobre Lamine Yamal. En la portería, la baja de Courtois por gripe en el Clásico obligó a jugar a Lunin, que sostuvo el plan con cinco paradas, incluida una a quemarropa ante un cabezazo de Gerard Martín en el tramo final. Sin un portero de ese nivel, el bloque bajo no funciona. Yan Diomande, la revelación. El marfileño ocupó la banda izquierda ante la suspensión de Vinícius y terminó siendo el jugador más peligroso del Madrid en ataque en el Camp Nou, además de marcar en la goleada 4-1 al Sevilla. Su velocidad obliga al rival a vigilar un costado que no esperaba vigilar tanto.
Kylian Mbappé jugando con el Real Madrid ante el Málaga en LaLiga

Lo que dicen los números tras diez jornadas

LaLiga, tras el Clásico de la jornada 10, deja al Barcelona líder con 27 puntos, al Atlético segundo con 25 y al Real Madrid tercero con 24, con ocho victorias y dos derrotas, 25 goles a favor y diez en contra. Las dos derrotas llegaron pronto: 1-0 en el campo del Betis y la derrota en el derbi ante el Atlético, y tras siete jornadas el equipo era cuarto, con seis de los 21 puntos perdidos. El dato que alimenta el debate es la comparación con Alonso: a la misma altura de la temporada anterior, el Madrid de Mourinho había marcado 18 goles, dos más que el de Alonso, y había encajado siete frente a ocho. Más gol, casi la misma fragilidad, menos puntos.

En Europa, el panorama es distinto: pleno de triunfos en la fase de liga de la Champions. El Madrid ganó 2-1 al Inter de Milán en el Bernabéu el 8 de septiembre, remontó un 3-1 en contra para ganar 4-3 a la Roma en el Olímpico el 14 de octubre, y goleó 4-1 al RB Leipzig en casa el 21 de octubre. Nueve puntos de nueve, con una remontada final en Roma que resume al equipo: perdía 3-1 en el minuto 82 y terminó ganando. Para seguir la competición, consulta nuestra guía de dónde ver la Champions 2026-27 y el contexto de qué es la Champions League.

Fortalezas: por qué este plan gana partidos grandes

La primera fortaleza es la pegada. Con Mbappé en transición y Bellingham llegando desde atrás, el Madrid necesita pocas ocasiones para marcar, y eso lo hace peligrosísimo en partidos grandes donde el rival asume riesgos. La segunda es la resistencia mental: remontar en Roma y ganar en el Camp Nou sin Vinícius ni Courtois habla de un equipo que no se cae cuando el plan se complica. La tercera es la versatilidad de sus piezas: Valverde puede jugar en tres posiciones, Diomande cubre la baja de una estrella y el banquillo —Camavinga, Endrick, Brahim— cambia partidos, como demostró el gol del Clásico.

Debilidades: dónde se rompe el plan

La primera debilidad es la dependencia de Mbappé. Cuando el francés no está fino o el rival logra aislarlo, el equipo genera poco: el plan vive de sus carreras y de su definición. La segunda es la fragilidad cuando debe dominar: el Madrid se siente cómodo sin balón, pero cuando el rival se encierra y le obliga a construir, el equipo tiene menos respuestas, y eso explica tropiezos como el del Betis. La tercera es la defensa en partidos abiertos: encajó tres goles en Roma y perdió el derbi, y aunque el balance global tras diez jornadas es de diez goles en contra, los partidos grandes muestran que el bloque bajo no siempre basta. La cuarta es la gestión de las bajas: sin Vinícius, suspendido, y con Courtois, Rodrygo y otros jugadores fuera en distintos momentos, el fondo de armario se ha puesto a prueba antes de lo previsto.

Qué está en juego

El Clásico recortó la distancia con el líder de seis a tres puntos y dejó la lucha por LaLiga abierta, con 28 jornadas por delante. El Madrid no necesita cambiar su identidad para pelear el título: necesita que el plan pragmático no se convierta en dependencia total de Mbappé, que la defensa aguante en los partidos grandes y que las victorias europeas —tres de tres— se traduzcan en una clasificación directa a octavos. Si Mourinho logra eso, este equipo puede ser el más incómodo de Europa: el rival que no necesita la pelota para ganarte. Si no, el debate que ya rodea al banquillo —los números peores que los de Alonso a la misma altura— seguirá creciendo. Para la agenda liguera completa, nuestra guía de dónde ver LaLiga 2026-27 reúne los canales oficiales por país.

Preguntas frecuentes

¿Quién es el entrenador del Real Madrid en la temporada 2026-27?

José Mourinho, en su regreso al banquillo blanco. Xabi Alonso dirigió al equipo en la temporada 2025-26 y fue destituido el 12 de enero de 2026, tras perder la final de la Supercopa ante el Barcelona por 3-2.

¿Cómo juega el Real Madrid de Mourinho?

Con un 4-2-3-1 en el papel y un bloque medio-bajo en la práctica: cede la posesión, se cierra entre líneas y ataca en transición, con Mbappé como referencia y Bellingham y Güler como enlaces. En el Clásico, el Madrid ganó 2-1 pese a ceder la iniciativa al Barcelona.

¿Por qué el Madrid ganó el Clásico sin Vinícius ni Courtois?

Porque el plan no dependía de ellos ese día: Lunin sostuvo el bloque bajo con cinco paradas, Valverde jugó de lateral derecho, Diomande desbordó por la izquierda y Mbappé marcó a los 41 y a los 87 minutos. Vinícius estaba suspendido y Courtois fue baja de última hora por gripe.

¿Cómo va el Real Madrid en la Champions 2026-27?

Con pleno de triunfos tras tres jornadas: 2-1 al Inter de Milán en el Bernabéu, 4-3 a la Roma en el Olímpico tras remontar un 3-1 en contra, y 4-1 al RB Leipzig en casa. Nueve puntos de nueve en la fase de liga.

¿Cuáles son las debilidades del Real Madrid 2026-27?

La dependencia de Mbappé en ataque, la dificultad para dominar partidos ante rivales encerrados, la fragilidad defensiva en partidos abiertos —tres goles encajados en Roma y la derrota en el derbi— y un fondo de armario ya exigido por las bajas.

¿Qué lugar ocupa el Real Madrid en LaLiga tras el Clásico?

Es tercero con 24 puntos tras diez jornadas, a tres del Barcelona, líder con 27, y a uno del Atlético, segundo con 25. El Madrid suma ocho victorias y dos derrotas, con 25 goles a favor y diez en contra.

Fuentes

  • Infobae: Mourinho, ante el fantasma de Xabi Alonso
  • OneFootball: Mourinho empeora a Xabi Alonso
  • Reuters: Real Madrid derrota 2-1 al Barcelona en el Camp Nou
  • El Universo: Real Madrid vence por 2-1 al Barcelona con doblete de Mbappé
  • Claro Sports: Real Madrid vs. RB Leipzig, jornada 3 de la Champions
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