Cómo juega Boca Juniors en 2026
Publicado el 28 de octubre de 2026
Boca Juniors llega al Superclásico del 1 de noviembre de 2026 en su mejor momento del año: segundo en el Grupo A del Clausura con 27 puntos, líder de la tabla anual con 57 y finalista de la Copa Sudamericana, con un invicto de 15 partidos desde el 30 de julio. En este análisis explicamos cómo juega el Boca de Rodolfo Arruabarrena, por qué el cambio de entrenador transformó al equipo y qué puede decidir el clásico en La Bombonera. No inventamos ningún resultado: el Superclásico todavía no se jugó cuando se escribe este artículo.
El cambio de ciclo: de Úbeda a Arruabarrena
El año de Boca tuvo dos mitades opuestas. En la primera, con Claudio Úbeda como entrenador, el equipo tuvo un arranque irregular: quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores y cayó en los octavos de final del Torneo Apertura. En la segunda mitad, con Rodolfo Arruabarrena en el banquillo, el panorama cambió por completo: según la crónica previa al Superclásico del Buenos Aires Herald, Boca era segundo en el Grupo A del Clausura con 27 puntos, lideraba la tabla anual con 57 y seguía vivo en la Copa Argentina y en la Copa Sudamericana.
Arruabarrena no es un nombre nuevo en Boca: fue lateral izquierdo del equipo en la era de Carlos Bianchi y, como entrenador, ya ganó el campeonato y la Copa Argentina con el club en 2015. Su llegada, según el relato de esos días, fue práctica antes que teatral: no prometió una revolución, sino un equipo más difícil de mover, con un banquillo que por fin le daba soluciones para cambiar partidos. Los números le dieron la razón: 15 partidos sin perder en tres competiciones, con nueve victorias y seis empates desde el 30 de julio de 2026.
El once tipo y el dibujo flexible
El dibujo de Boca en 2026 es flexible, y eso es deliberado. En los partidos recientes, Arruabarrena alternó entre un 4-2-3-1 y un 4-3-3, según la disponibilidad de Leandro Paredes y la elección entre Williams Alarcón o Sebastián Villa en el mediocampo. El once de la victoria 1-0 ante Independiente del 25 de octubre de 2026, en Avellaneda, fue: Álvaro Montero en el arco; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera y Malcom Braida en defensa; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes y Milton Delgado en el medio; y Leonel Flores, Miguel Merentiel y Alan Velasco en ataque.
En la semifinal de vuelta de la Sudamericana ante Vasco da Gama, ganada 3-1 en el Maracaná el 20 de octubre, el equipo formó con Montero; Lozano, Di Lollo, Herrera y Lautaro Blanco; Delgado, Rodrigo Battaglia y Ascacíbar; Sebastián Villa, Leonel Flores y Merentiel. La diferencia entre un partido y otro muestra la idea: el bloque defensivo se mantiene — Montero, Di Lollo y Blanco son fijos —, mientras el mediocampo y el ataque se adaptan al rival y a las bajas. Paredes, cuando está disponible, es el organizador; cuando falta, como en la ida ante Vasco, Ascacíbar y Delgado sostienen el medio y el equipo juega más directo.
La idea de juego: orden, presión y pegada
En nuestro análisis, el Boca de Arruabarrena se define por tres rasgos. El primero es el orden defensivo: el equipo ya no se parte en dos como en la primera mitad del año, los centrales Di Lollo y Herrera — o Marco Pellegrino cuando juega — mantienen la línea junta, y los laterales suben con criterio, no por inercia. El segundo es la presión en campo rival por momentos: Boca no presiona todo el partido, pero sí aprieta en los primeros minutos y después de perder la pelota cerca del área contraria, buscando forzar el error antes de que el rival se ordene.
El tercero es la pegada. Merentiel es el goleador del equipo: marcó en el Maracaná ante Vasco y es la referencia del área, un delantero que se mueve entre los centrales y define con pocos toques. A su lado, Leonel Flores aporta desborde y llegada, y Paredes, cuando juega, aporta el pase largo que cambia el frente y el remate desde afuera — suyo fue el gol que cerró la clasificación ante Vasco en los minutos finales, con un disparo lejano. El resultado es un equipo que no necesita dominar todo el partido para ganarlo: le basta con estar ordenado, esperar su momento y castigar.
Las bajas y los riesgos antes del Superclásico
No todo es positivo. Alan Velasco, titular ante Independiente, sufrió un desgarro en el aductor izquierdo durante la victoria 3-0 ante Unión de Santa Fe en La Bombonera y quedó afuera por unas tres semanas, por lo que es baja para el Superclásico. Paredes, por su parte, viene de recuperarse de un desgarro muscular y su presencia en el once es una decisión que Arruabarrena maneja con cuidado: con él, Boca tiene pase y jerarquía; sin él, tiene más despliegue pero menos pausa.
El otro riesgo, en nuestro análisis, es la dependencia del momento anímico. Boca llega en racha, pero las rachas se rompen en los clásicos, y el Superclásico del 1 de noviembre, a las 15:00 en La Bombonera, es un partido distinto: River, con Leonardo Ponzio en el banquillo, también llega en buen momento tras ganarle a Racing, y el árbitro designado es Nicolás Ramírez. Un gol temprano puede abrir el partido; un partido cerrado puede definirse en una pelota parada o en un cambio desde el banquillo, justo el aspecto en el que Arruabarrena dice tener ahora más soluciones que antes.
Qué mirar en el Superclásico
Si ves el Superclásico, fíjate en cuatro cosas. Primero, en si Paredes juega y cuántos minutos aguanta: su presencia cambia el ritmo de Boca. Segundo, en la banda izquierda, donde Blanco y Flores combinan subida y desborde. Tercero, en Merentiel contra los centrales de River: si recibe de espaldas y descarga, Boca ataca; si queda aislado, Boca sufre. Y cuarto, en los cambios de Arruabarrena en el segundo tiempo: con Villa, Palacios, Valencia o Milton Giménez en el banquillo, el entrenador tiene variantes para cambiar el partido, algo que no tenía en la primera mitad del año.
En resumen, el Boca de 2026 es un equipo que pasó de la deriva al orden, y del orden a la confianza. No es el equipo más vistoso del fútbol argentino, pero es uno de los más difíciles de ganarle en este momento, y eso, en un Superclásico en La Bombonera, pesa tanto como el talento. La final de la Sudamericana ante Atlético Mineiro, el 21 de noviembre en Barranquilla, es el premio que espera al final de esta racha; el clásico del 1 de noviembre es la prueba que puede confirmarla.
Para seguir al equipo, conviene revisar la guía de Boca Juniors, la historia del Superclásico Boca-River y la guía de dónde ver la Liga Profesional argentina 2026.

Preguntas frecuentes
¿Quién es el entrenador de Boca Juniors en octubre de 2026?
Rodolfo Arruabarrena, que reemplazó a Claudio Úbeda a mitad de año y transformó al equipo, que llevaba 15 partidos invicto desde el 30 de julio.
¿Cómo juega Boca Juniors en 2026?
Con orden defensivo, presión por momentos y pegada: un 4-2-3-1 o 4-3-3 flexible, con Paredes como organizador cuando está disponible y Merentiel como goleador.
¿En qué posición está Boca en el Clausura 2026?
Segundo en el Grupo A con 27 puntos y líder de la tabla anual con 57, según la crónica previa al Superclásico de fines de octubre de 2026.
¿Cuándo es el Superclásico Boca-River de noviembre de 2026?
El domingo 1 de noviembre de 2026 a las 15:00 en La Bombonera, por la fecha 15 del Torneo Clausura. El resultado todavía no se conoce cuando se escribe este artículo.
¿Quiénes son los jugadores clave de Boca en 2026?
Leandro Paredes en el mediocampo, Miguel Merentiel como goleador, Lautaro Di Lollo en defensa, Álvaro Montero en el arco y Leonel Flores por las bandas.
¿Boca está en la final de la Copa Sudamericana 2026?
Sí: eliminó a Vasco da Gama con un global de 3-2 tras ganar 3-1 en el Maracaná y jugará la final ante Atlético Mineiro el 21 de noviembre en Barranquilla.



